LA SUMISIÓN QUÍMICA
La sumisión química es la administración de sustancias psicoactivas (alcohol, fármacos u otras drogas) utilizadas para manipular o anular la voluntad de las personas con fines delictivos, entre ellos la agresión sexual. Puede pasar desapercibida porque sus efectos se confunden con una intoxicación normal, pero hay señales que ayudan a identificarla.
¿Cómo reconocer si eres víctima de la sumisión química?
Presta atención a estos síntomas:
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Sensación repentina de mareo, somnolencia o desorientación tras consumir la bebida.
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Pérdida de memoria parcial o total (lagunas).
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Dificultad para moverse, hablar o reaccionar.
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Náuseas, confusión o cambios bruscos de comportamiento.
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Despertar sin recordar lo ocurrido o en un lugar distinto.
¿Qué hacer si crees que eres víctima?
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Busca ayuda inmediata: acude a una persona de confianza, personal del local o servicios de emergencia.
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No te quedes sola: intenta estar acompañada en todo momento.
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Evita ducharte o cambiarte de ropa si sospechas agresión: puede ser importante para recoger pruebas.
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Acude a un centro sanitario lo antes posible para valoración médica.
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Denuncia cuando te sientas preparada; puedes hacerlo con apoyo especializado.
¿Qué hacer si detectas una posible situación?
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Acércate con respeto y pregunta si necesita ayuda.
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No la dejes sola: permanece con la persona afectada.
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Avisa al personal del local o a emergencias (112).
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Evita que consuma más bebida y, si es posible, conserva el vaso.
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Facilita un entorno seguro hasta que reciba atención.
Prevención básica
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Vigila tu bebida en todo momento.
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Evita aceptar consumiciones de desconocidos.
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Si sales, hazlo acompañada y acuerda puntos de encuentro.
Llama al 900 877 765, el Centro de Crisis 24 horas te ayuda, asesora y acompaña durante todo el proceso, los 365 días del año.
Recuerda, no estás sola.
